A los 14 días del mes de noviembre, presente en la Ciudad de Nairobi, Kenya con motivo de la Cumbre de Nairobi #NairobiSummit sobre el 25° Aniversario de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo #ICPD25, Marcela Romero, la líder trans y Coordinadora de la Red Latinoamericana y del Caribe de Personas Trans (RedLacTrans) denuncia que la falta de reconocimiento por parte de los Estados de América Latina y el Caribe de nuestra identidad de género es la causa principal de la vulneración y violación a los Derechos Humanos de las personas trans.

“Sin identidad de género no hay Derechos Humanos, la Democracia tiene una deuda con nuestras identidades” es el reclamo que sostenemos las 23 organizaciones que pertenecen a la Red Latinoamericana y del Caribe de Personas Trans, ya que es la principal causa que genera estigma, discriminación y violencia institucional sobre nuestra población trans. Por eso, en el marco de la 25° Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo y ante las principales agencias internacionales de Derechos Humanos exigimos:

  • Educación sexual y reproductiva en la diversidad, para que las acciones dentro de la enseñanza fortalezcan la autonomía para la toma de decisiones sobre la salud sexual y la salud reproductiva de manera libre, consciente e informada. Se deben generar estrategias para el ejercicio de los derechos sexuales y los derechos reproductivos, con perspectiva de género.
  • Sin identidad de género para las personas trans no hay salud integral, demandamos políticas públicas que nos garanticen el acceso al derecho humano a la salud, factible y de calidad. La fórmula compuesta por la falta de acceso, el miedo a sufrir discriminación y violencia en los servicios de salud genera que muchas personas trans se encuentren sin la adecuada atención médica. Esto contribuye a la desigualdad en salud física y mental de las personas trans, y a que nuestra expectativa de vida en América Latina y el Caribe siga siendo de 35 a 40 años.
  • Basta de patologizar nuestras identidades. No tenemos trastornos, y no somos personas peligrosas. Estamos en peligro. Exigimos mecanismos que nos garanticen el acceso a la atención sanitaria específica: desde una perspectiva basada en los derechos humanos y sin patologizar las identidades y expresiones de género.
  • ¡Basta de mutilaciones forzadas! El goce también es femenino y es nuestro derecho. Basta de reproducir prácticas religiosas que censuran nuestra autonomía y capacidad de decidir. Las personas criadas como feminidades somos sujetas de derecho y también ocupamos espacios en la sociedad que escapan a lo impuesto por el sistema heteropatriarcal. La mutilación genital femenina es violencia de género. Atenta contra el derecho a la salud, a la vida e integridad física y psicológica, y contra el ejercicio libre de los derechos sexuales y reproductivos de mujeres y niñas, quienes no podrán disfrutar de una vida sexual o maternidad ni libres ni satisfactorias.
  • Exigimos la implementación de medidas efectivas para erradicar la violencia de género. Es una problemática que afecta a millones de mujeres, personas trans y no binarias, niñas y niños de alrededor del mundo. La violencia de género en todas sus formas debe ser abordado de manera integral y urgente ya que impacta de manera negativa en la identidad y bienestar social, físico, psicológico o económico de las víctimas.
  • ¡La maternidad será deseada o no será! Exigimos aborto seguro, legal y gratuito para todas las personas con la capacidad de gestar. Por eso reclamamos: educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir. Y con condiciones saludables para quienes tienen otros planes de vida.
  • Denunciamos a los Estados que amparan pedófilos! El matrimonio forzado de niñas no debe ser legal en ningún lugar del mundo. Atenta contra la autonomía de miles de niñas y su capacidad progresiva para ejercer sus derechos, cuidado del cuerpo y la salud.
  • ¡Basta de usar a las religiones para someter  a las mujeres y personas trans del mundo! La falsa moral de la religión no puede ser motivo para atentar contra nuestros derechos humanos. La sociedad avanza, y en pleno Siglo XXI no pueden seguir amparando las vejaciones que imponen las religiones.
  • Por todo lo expuesto es que también exigimos: ¡Iglesia y Estado asunto separado! Nuestros países son laicos, tu moral es religiosa. Que los gobiernos dejen de financiar a organizaciones antiderechos que promueven el odio y la violencia institucional que atentan contra el reconocimiento de nuestros derechos y obstaculizan nuestro acceso a la salud integral.

La RedLacTrans refuerza su compromiso por la defensa y el cumplimiento de los Derechos Humanos de la población trans de América Latina y el Caribe para que los Estados garanticen el acceso universal a los Derechos Humanos sin estigma ni discriminación.

¡Vamos por más!

¡Ley de Identidad de Género en América Latina y el Caribe YA!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *